El violinista

domingo, 15 de septiembre de 2013

Antofagasta, Chile (1940).- Esta tétrica historia tiene como escenario una antigua casona (donde actualmente sólo hay oficinas, ubicada en avenida Argentina con Bolívar), y en la que hasta hoy, los vecinos aseguran oír el sonido de un violín.


De acuerdo con diarios nacionales, la vivienda se construyó en 1913 y según se sabe perteneció, entre otros a un empresario de apellido Bustamante, dueño del desaparecido Cine Imperio. En una entrevista realizada por el diario "El Mercurio de Antofagasta" (2002), Arnulfo Ledezma, un vecino que vive frente a la casona desde 1930, segura que durante su infancia escuchó muchas veces tétricos relatos de un fantasma que tocaba el violín todas las noches, a las doce en punto, en la especia de campanario que remata la construcción. El sonido del violín llenaba de espanto a todos los vecinos, de manera tal que varios evitaban salir a la calle a la medianoche, por temor a toparse con el horrendo músico, que según se cuenta. se trataría del propio dueño de casa. Aún así, el castillo sigue inspirando miedo. Otros vecinos no dan crédito a esta explicación y aseguran que ahí ocurren cosas extrañas, como luces que se encienden en las noches, a pesar que el edificio desde hace años alberga sólo oficinas que funcionan de día.

El duende

Bolivia.- Una de las leyendas que circula con mayor fuerza en los barrios populares de este país se refiere a una criatura perversa, cuyo fin es raptar a los niños que no han sido bautizados.



Según se cuenta en Bolivia, por algún extraño motivo, el bebé de un matrimonio siempre lloraba a la hora que su mamá la dejaba en la cuna. Uno de estos días, la madre, muy extrañada de ver que el bebé no lograba dormirse, decidió llevarlo a su cama, dejándolo al lado derecho y el padre al lado izquierdo. El pequeño se levantaba todas las noches a las 1.30 a.m. para tomar su mamadera de leche. Sin embargo, en una ocasión la mamá no sintió levantarse al bebé. Su instinto materno le dictaba que algo andaba mal, por lo que encendió la lámpara del velador y para su asombro no encontró a su hijo. Los padres, en estado de desesperación máxima, buscaron por toda la pieza sin encontrar rastro alguno. De pronto, la madre escuchó unos quejidos y un leve llanto que provenía de debajo de la cama. Al inspeccionar, el matrimonio encontró al bebé atado de pies y manos. Los padres sospecharon que se trataba de un malévolo duende, que según cuenta la leyenda en este país, rapta niños que no han sido bautizados; su bebé se encontraba en esa situación.

Otras versiones de la misma leyenda, sostienen que lo más extraño es que los pequeños, por lo general menores de un año, aparecen con un singular peinado: todo el pelo repleto de finas trenzas. Según cuentan los lugareños, el duende se caracteriza por traer puesto un sombrero tipo mexicano que le cubre toda la cara. El método que utiliza este sátiro ser, es ofrecerle frutas y juguetes a los niños. Si el bebé es hallado muerto, está rodeado de las trampas tendidas por el duende.

La rubia de Kennedy

sábado, 14 de septiembre de 2013

Santiago, Chile (1979).- Por las noches, en plena Avenida Kennedy, una hermosa mujer hace parar a los automovilistas. Cuando éstos miran por el espejo retrovisor, ella ya no está.


Un rumor erizó los pelos y provocó escalofríos en los habitantes de Santiago en 1979. Pronto llegó a las páginas de los diarios nacionales: se aseguraba que una joven y atractiva mujer rubia, vestida con un largo abrigo de piel blanco, hacía dedo a los automovilistas que paseaban de noche por Avenida Kennedy, entre Américo Vespucio y Gerónimo de Alderete. Por lo general, se acercaba a los vehículos ocupados por matrimonios y les pedía que la llevaran a un supermercado cercano. Cuando accedían, se subía al asiento trasero. Apenas el auto había recorrido dos kilómetros, la muchacha decía con una voz suave: "Por favor, no corra. Más despacio, más despacio". Cuando el chofer miraba por el retrovisor, se encontraba con la terrible sorpresa de que la mujer ya no estaba, a pesar de que el auto no se había detenido en ningún semáforo, ni abierto las puertas.

Muchos aseguraron haberla visto. Otros juraron que la habían llevado. Incluso algunos dejaron constancia del hecho en la Comisaría de Las Tranqueras y dos taxistas -Miguel Castañer y Carlos Sanhueza- concedieron entrevistas en las que revelaban los detalles de su encuentro sobrenatural.

La explicación se expandió como un rumor: un año antes, una mujer, al volver de una comida con su novio, habría muerto en un accidente automovilístico en la esquina de Avenida Kennedy y Gerónimo Alderete. El diario "La Segunda" afirmó entonces que un familiar de ella se había comunicado con sus periodistas para ratificar la veracidad de los hechos. Se dieron datos más precisos: era una mujer llamada Marta Infante, que trabajaba en la Corporación de la Madera y que murió el 8 de Agosto de 1978. Fue tal la conmoción que este hecho generó, que 16 años después que se reportara la primera aparición, en 1995, el cineasta chileno Arnaldo Valsecchi decidió llevar esta historia a la pantalla grande.

El gato negro

Origen desconocido.- Si se te cruza un gato negro es sinónimo de mala suerte, si le pisas la cola tendrás un accidente. ¿Quién no ha oído de los miles de augurios generados en torno a este felino? Entérate de los distintos presagios que éste puede traer y de las diversas creencias que lo rodean, en varios países y épocas pasadas.


La superstición que rodea al gato negro se remonta a miles de años atrás. En el antiguo Egipto se pensaba que estos felinos tenían alma y eran venerados como verdaderas deidades. Estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad. Fue tal la la adaptación del gato a la vida cotidiana de los egipcios, que su muerte era motivo de duelo familiar y quien se atreviera a matar uno era condenado a la pena de muerte. Pero el temor a estos felinos, especialmente los negros, surgió en Europa durante la Edad Media, particularmente en Inglaterra. Su característica independencia, junto con su testarudez, unida al repentino aumento de su población en las grandes ciudades, contribuyeron a que su imagen fuera cayendo en desgracia. Los felinos callejeros eran alimentados a menudo por ancianas pobres y solitarias, y cuando se propagó en Europa una oleada de histeria, en la que muchas de esas mujeres carentes de hogar fueron acusadas de practicar la magia negra, los gatos que les hacían compañía -especialmente los negros- fueron considerados culpables de brujería por asociación de ideas. Así y según reza el escrito Rex in rama, a principios del siglo XIII "todas las personas que acojan un gato negro bajo su techo corren el riesgo de ser condenadas a la hoguera". Sin embargo, existían excepciones a esta regla: los felinos que lucieran en un pecho el llamado "Dedo de Dios" -un mechón de pelos blancos- eran los únicos en librarse de ser masacrados.

En España y en Chile existe la superstición de que ver cruzar un gato negro por delante de nosotros, sobre todo en dirección de izquierda a derecha, nos acarreará una súbita mala suerte. En Francia el infortunio vendrá si se pisa la cola de este animal, siempre y cuando sea negro. Si este accidente tiene lugar antes del matrimonio, convendrá aplazar la boda por lo mínimo un año. Pero ojo, no siempre este felino presagia desgracia. En Gran Bretaña del siglo XIX, el que un gato negro se paseara por delante de quienes estaban por casarse representaba felicidad y fecundidad para los contrayentes. Por el contrario, en ese mismo país, es el gato blanco el portador de los malos augurios, mientras que el negro es el que traerá la buena suerte al hogar, tal como señala este proverbio "si negro es el gato de la casa, los enamorados nunca correrán riesgos". De igual modo en Kentucky (Estados Unidos) existe la creencia de que la visita de un felino negro a una casa es señal de buena suerte, salvo si éste decide quedarse, en ese caso se traduce como infortunio. Similar convicción tenían los marineros en el pasado: consideraban que traía buena suerte tener un felino negro a bordo del navío, aunque no se podía pronunciar la palabra "gato", pues hacerlo acarrearía grandes desgracias en el mar. Tal vez para prevenir esta eventualidad, las mujeres de los marineros solían tener un gato negro en casa para asegurarse de que sus maridos volverían sanos y salvos.

El viejo del saco (Hombre de la bolsa)

Origen desconocido.- El viejo del saco u Hombre de la bolsa, mítico personaje hispano, llego a Chile en tiempos remotos. Se dice que es un ser despiadado que recorre las calles del mundo, en búsqueda de niños para meterlos en su cargamentos y luego comérselos.


La leyenda del viejo del saco es antigua, que se desconoce su origen. Sin embargo, se suele afirmar que pudo haber surgido tras la Revolución Industrial, época en la que se aseguraba que, tanto los ejes de las ruedas de los autos, como los pernos de las naves debían engrasarse diariamente para que no perdieran su movilidad. Para ello era necesario emplear saín humano (grasa), pero éste debía ser fresco y tierno. Para obtener la cantidad adecuada de esta grasa, la industria debía acudir al degollamiento de infelices criaturas, de las que debían sacrificarse en buen número para satisfacer las necesidades industriales. A fin de procurarse víctimas, rondaban por las calles unos hombres con un saco al hombro, que hacían sonar una canción que atraía a cuantos niños la oían. Éstos se sentían como hechizados y sin darse cuenta iban tras el músico, quien los conducía hasta un lugar despoblado. Ahí, el hombre les retorcía el pescuezo y metiéndolos en un saco se los llevaba al degollador, quien le pagaba a buen precio su carga. Éste descuartizaba al niño para obtener el máximo producto industrial de su cuerpo. En la actualidad la imagen del viejo del saco es considerablemente más vaga y menos aterradora. Suele caracterizársele como una persona mayor de 50 años, apariencia de mendigo, de estatura normal, sin afeitar, despeinado, encorvado y con una bolsa de arpillera en su espalda. Cuando un niño travieso hace de las suyas, los adultos suelen decirle que este aterrador personaje se los llevará para siempre a algún horrible lugar. En otros casos se les amenaza con que serán comidos por este mendigo.
Al parecer, es el mejor referente para padres sin imaginación a la hora de asustar a los niños, ya que no es difícil encontrar algún hombre con un saco al hombro e inventarse fabulosas historias sobre lo que tiene adentro.

El mal de ojo

Origen desconocido.- Para aquellos que creen en este tipo de maleficio, que puede causarse consciente o inconscientemente, he aquí una serie de métodos para prevenirlo y, en el peor de los casos, para destruirlo. Para los escépticos que les sirva de entretención.

El ojeo o mal del ojo es una de esas potencias malignas que poseerían ciertas personas, ya sea voluntaria o involuntariamente. Sin embargo, esta maldición suele atribuírsele a brujas y hechiceras que gozan de alguna característica en sus ojos, capaz de causar enfermedades y desgracias con su mirada. Se sostiene que los niños son más propensos que los adultos a ser víctimas de este mal. Un ojeo puede presentarse de dos maneras: como ojo callado -que se manifiesta cuando el pequeño cae en un profundo sueño y exhalando débiles quejidos- o como ojo llorado, que es cuando el infante lloriquea y grita sin descanso.
Existen famosos casos relacionados con este tema, como el conocido proceso de las Brujas de Salem, donde una de las acusadas, la señora Bishop, fue culpada de mirar de tal modo a los jóvenes del lugar que se desplomaban inmediatamente.

Cuando se es víctima de un mal de ojo, la leyenda aconseja que una persona ajena a la familia prepare un jugo de palqui -arbusto cuyas flores son utilizadas en Chile como sudoríficos y para curar la tiña- con sal. Esta misma debe pintarle la frente, articulaciones, la espalda, las manos y la planta de los pies al enfermo. Como el corazón es un órgano interno, el afectado debe tomar una pequeña cantidad de este jugo. Quienes han practicado esta receta curativa aseguran que el niño suspira, duerme y rato después se sana de la enfermedad. Asiduos a este tema, afirman que la mejor prevención contra este daño es el uso del color rojo. Basta ponerse una lanita de esa tonalidad alrededor del cuello y, al mismo tiempo, sostener una medalla religiosa, usando además cualquier prenda de color rojo para ahuyentar el mal. Si por desgracia éste ocurriera, se recomienda destruirlo con los siguientes procedimientos: vestir al niño con una camisa cuyo dueño se llame Juan, hacer sahumerios con tierra de tres esquinas o nido de diuca, poner ají tostado en cruz sobre la cabeza y recitarle oraciones. El mal de ojo también puede recaer sobre animales y plantas
 
Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. Leyendas urbanas que circulan por la web - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Inspired by Sportapolis Shape5.com
Proudly powered by Blogger