El gato negro

sábado, 14 de septiembre de 2013

Origen desconocido.- Si se te cruza un gato negro es sinónimo de mala suerte, si le pisas la cola tendrás un accidente. ¿Quién no ha oído de los miles de augurios generados en torno a este felino? Entérate de los distintos presagios que éste puede traer y de las diversas creencias que lo rodean, en varios países y épocas pasadas.


La superstición que rodea al gato negro se remonta a miles de años atrás. En el antiguo Egipto se pensaba que estos felinos tenían alma y eran venerados como verdaderas deidades. Estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad. Fue tal la la adaptación del gato a la vida cotidiana de los egipcios, que su muerte era motivo de duelo familiar y quien se atreviera a matar uno era condenado a la pena de muerte. Pero el temor a estos felinos, especialmente los negros, surgió en Europa durante la Edad Media, particularmente en Inglaterra. Su característica independencia, junto con su testarudez, unida al repentino aumento de su población en las grandes ciudades, contribuyeron a que su imagen fuera cayendo en desgracia. Los felinos callejeros eran alimentados a menudo por ancianas pobres y solitarias, y cuando se propagó en Europa una oleada de histeria, en la que muchas de esas mujeres carentes de hogar fueron acusadas de practicar la magia negra, los gatos que les hacían compañía -especialmente los negros- fueron considerados culpables de brujería por asociación de ideas. Así y según reza el escrito Rex in rama, a principios del siglo XIII "todas las personas que acojan un gato negro bajo su techo corren el riesgo de ser condenadas a la hoguera". Sin embargo, existían excepciones a esta regla: los felinos que lucieran en un pecho el llamado "Dedo de Dios" -un mechón de pelos blancos- eran los únicos en librarse de ser masacrados.

En España y en Chile existe la superstición de que ver cruzar un gato negro por delante de nosotros, sobre todo en dirección de izquierda a derecha, nos acarreará una súbita mala suerte. En Francia el infortunio vendrá si se pisa la cola de este animal, siempre y cuando sea negro. Si este accidente tiene lugar antes del matrimonio, convendrá aplazar la boda por lo mínimo un año. Pero ojo, no siempre este felino presagia desgracia. En Gran Bretaña del siglo XIX, el que un gato negro se paseara por delante de quienes estaban por casarse representaba felicidad y fecundidad para los contrayentes. Por el contrario, en ese mismo país, es el gato blanco el portador de los malos augurios, mientras que el negro es el que traerá la buena suerte al hogar, tal como señala este proverbio "si negro es el gato de la casa, los enamorados nunca correrán riesgos". De igual modo en Kentucky (Estados Unidos) existe la creencia de que la visita de un felino negro a una casa es señal de buena suerte, salvo si éste decide quedarse, en ese caso se traduce como infortunio. Similar convicción tenían los marineros en el pasado: consideraban que traía buena suerte tener un felino negro a bordo del navío, aunque no se podía pronunciar la palabra "gato", pues hacerlo acarrearía grandes desgracias en el mar. Tal vez para prevenir esta eventualidad, las mujeres de los marineros solían tener un gato negro en casa para asegurarse de que sus maridos volverían sanos y salvos.
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